Néo: THE DARK SIDE OF CINEMA – La cara B de las películas
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5. YO Y WOODY: EL ENCUENTRO, O MEJOR DICHO...EL CARA A CARA CON EL GRAN DIRECTOR


“La primera vez que monté en su coche el conductor se había escapado, la segunda vez entré en su hotel y ya en el ascensor me echó fuera dando una patada al dvd. A la tercera y última posibilidad...” (Artículo escrito por Antonella Libera)

PERO EMPECEMOS POR EL PRINCIPIO O MEJOR, DESDE ANTES TODAVíA...

Era mayo y Andy Zierde decidió que ya era hora de hacer una película. Estaba buscando a alguien que le ayudara y yo, que quería ser directora, decidí contactarlo. En realidad los planes cambiaron: “ya no rodamos toda la película, sino únicamente los 15 primeros minutos, los montamos y buscamos a nuestro productor, aquel que convertirá esta bonita historia en un éxito internacional”. Debíamos realizar una especie de teaser de 15 minutos junto al sujeto para presentar a los productores, y así mostrarles el estilo que queríamos dar a la película. En junio, se desarrolla el área de producción: encontrar los emplazamientos y los medios, como las cámaras, las luces y los micrófonos, los actores y los extras. En julio se empieza a rodar. Tres días sin descanso. Un equipo de rodaje de 12 personas entre casting y producción. Todos manos a la obra. Fue una experiencia muy divertida y formadora, en la que no faltaron imprevistos. Escenas bajo el agua, escenas al aire libre de noche y con tormenta, escenas bajo el sol de julio encerrados en un invernadero, escenas en las que para que saliera los mejores 15 segundos tuvimos que trabajar 4 horas, linteras fundidas y tomas erróneas, estrés y tensión, aunque afortunadamente se trabajó en un ambiente que permitió resolver cualquier inconveniente y obtener un comienzo digno de una premiére en toda regla, porque tres semanas de montaje después, organizamos asimismo un evento con Alfombra Roja y Salón de la Fama incluidos. El 4 de agosto fue la premiére de la película: “La última posibilidad” de Andy Zierde. Noche exclusiva con alfombra roja y vestidos glam chic. Llegados a este punto sólo faltaba ir personalmente donde los productores. Dos semanas después, una vez preparados los DVD’s y empaquetados para la ocasión, nos dirigimos hacia la capital italiana del cine: Roma.


Foto: Premiére de la película “La última posibilidad” de Andy Zierde. Old Fashion Café- Milán.

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¿PERO QUé PINTA WOODY?

No estaba previsto encontránoslo. Pero yo, en mi mente tenía un sólo objetivo y una única semana para conseguirlo: encontrarme con Woddy Allen durante su estancia en Roma para rodar su película The Bop Decameron y entregarle nuestro DVD. En la radio y en Internet no paraban de hablar de él, todo el mundo lo veía paseando por Roma, un día en Piazza del Popolo y al día siguiente en Campo dei Fiori. Yo no usaba nunca el metro sino que iba siempre andando por si conseguía ver por la ciudad sus camiones para los rodajes. Sin embargo, vez que llegaba tarde al lugar en cuestión, vez que se me escapaba. Todo el mundo conseguía verle excepto yo. Por fin consigo encontrar dónde se aloja, llego a su Hotel y con una amable insistencia consigo que los porteros me confirmen su presencia, por lo que decido esperarle.

Vídeo: MANHATTAN – LAS COSAS POR LAS QUE VALE LA PENA VIVIR (duración: 1 minuto 30)


ERAN MáS O MENOS LAS 18:00

No habían pasado ni siquiera 10 minutos y veo salir del hall a un hombrecillo delgado, frágil y bajito que lleva un sombrero beige, gafas redondas estilo años 50 , una camisa azulada y pantalones claros. Era él. Junto a su mujer oriental y dos niñas que saltan contentas. Casi no me lo puedo creer. Tenía el DVD y le tenía a él delante de mis ojos a punto de subir a un Mercedes negro con los cristales tintados y el conductor a punto de arrancar. Llegados a este punto, doy un paso hacia delante y de repente me quedo bloqueada. Un flash. Me dí cuenta de que no había pensado en un detalle: el DVD era en italiano. Las niñas y la mujer suben al coche. Yo sigo ahí quieta observando la escena. Segundos que pasan a ralenty. Me viene a la cabeza si ir o no. Si darle el DVD en la lengua original o esperar a hacerlo con los subtítulos en inglés. él sube al coche. El conductor arranca. Pasa justo delante de mí y se para en la señal de stop. Tengo a Woody Allen a menos de un metro, dentro del coche con la ventanilla bajada. él ni siquiera me ve y yo tengo el corazón a punto de explotar. Entonces me decido. Se lo voy a dar igualmente ya que no sé si tendré otra ocasión como ésta. Me acerco al coche, el conductor me ve y justo en ese momento arranca. Pienso “no puede escapar así”. En cuanto toqué con las manos la parte de atrás del Mercedes el conductor acelera más todavía. Me pongo a correr agitando el DVD en el aire y gritando “¡Espere Woody!”.

Pero el coche es demasiado rápido. No me lo podía creer. Me quedé esperando sin hacer nada, quieta, inmóvil mirándole totalmente bloqueada cómo subía al coche, cuando habría podido pararle. Había fracasado de forma estúpida y absurda. Pero la cosa no podía quedar así. No podía acabar así en absoluto.

Encuentro un estudio gráfico donde me pueden imprimir la portada en inglés. Tardarán 3 días en hacérmela. Pasan tres días. Es casi finales de agosto y ahora ya no se habla de Woody, ni en Internet, ni en la radio, ni en la televisión. Creo que ya es demasiado tarde, que ya haya dejado la capital. EL DVD está listo y también la portada. Es mi último día en Roma. Al día siguiente vuelvo.

Vídeo: Tócala otra vez Sam - ¿Qué haras el sábado por la noche? (duración: 1 minuto)


LLEGO AL HOTEL: 14:00 HORAS

“Perdone, ¿Woody Allen se aloja todavía aquí? – Nadie me responde. Espero. Echo una calada. Me siento en la acera. Repito en mi mente lo que le tengo que decir. Echo otra calada. Cerca de mí hay otro chico. También parece que él esté esperando, pero no sé a quién. Llevo conmigo el DVD, una tarjetita con un lazo rojo y una pelotita de tenis que recuerda a Match Point. Son las 18:00. Otra calada. Creo que me voy, pero me quedo. Son las 18:30. Llega un Mercedes. ¡Baja Woody Allen!. Me pongo a correr y veo que también el chico que está a mi lado hace lo mismo. La pelotita se me cae ¡maldición!. Vuelvo atrás a recogerla. Woddy Allen ha entrado en el Hotel. El chico se para delante de las puertas corredizas. No se atreve a tanto, pero yo sí. Entro por la puerta, corro tras el director y el chico detrás. “Por favor Señor Allen, sólo un minuto”. Pero él ni siquiera me mira. Llama al ascensor. Yo intento enseñarle el DVD, tengo en las manos todos aquellos objetos y ni siquiera se da cuenta. Es más bajo que yo y frágil. Me pongo delante de él, así no puede no mirarme. Se echa a un lado. Me echo a un lado.

Llama a otro ascensor. Le ruego, pero nada. No quiere saber nada.Mientras tanto, el otro chico sigue diciendo “Una foto por favor”. El ascensor llega. Woody sube. Bloqueo las puertas. Le ruego de nuevo. Consigo decir unas cuantas frases “Usted es un maestro en el mundo del cine. En la vida. Una película de Andy Zierde. Tengo un sueño”. Nada. Quiere que me vaya. Dejo en el suelo del ascensor el DVD, la pelotita de tenis y el resto. Woddy sigue diciendo: “¡No, no,no!”y de una patada tira todo fuera del ascensor. No me lo puedo creer. Mi DVD. Nuestro trabajo. Nuestro sueño pateado. Y los de recepción me empujan hacia la salida. Recojo mis cosas y salgo del Hotel. Miro lo que tengo en la mano. Falta la pelotita de tenis. Se la ha quedado ¡Guau!. Pero al segundo escucho: “¡Eh rubia! ¡se te ha olvidado la pelotita!. Llegados a este punto, yo y el chico nos presentamos. El chico está allí únicamente para sacarse una foto con él. Yo le cuento lo de la película. Decido insistir de nuevo. Siento que Woody haya dado patadas a mi trabajo, pero creo que es también una forma de que vea que creo en ello. 19:00 horas. Calada. El chico y yo nos hacemos amigos de todos los porteros y conductores. Calada. 19:30. Todavía nada. Las 20:00. Llega un furgón con el equipo de rodaje. Espero. Tengo miedo de que llame a la policía. Tengo miedo de enfadarle de nuevo. Un portero me dice que no quiere líos. Las 20:30. Salen la mujer y las niñas. él sale el último. Siempre igual. Casi sin aliento por el miedo, me acerco, lentamente y casi a modo de ruego le digo “Por favor, Woody”.Por fín se para y me mira. Habla en voz muy baja y entiendo que ha habido un malentendido. Cree que quiero un autógrafo y hace un gesto como para firmarme el DVD. Entonces le explico. Ahora tiene curiosidad y mira lo que tengo en las manos. Me dice que él nunca ha hecho una cosa así y que únicamente lo coge porque ha visto lo que he hecho. Yo sigo diciéndole “¡Gracias!”¡Muchas gracias!. Conseguí darle el DVD y el chico consiguió su foto. Sube al furgón y se marcha. Los porteros dejan escapar un suspiro de alivio y parecen estar felices por mí. Por fín podía irme a cenar yo también.


Foto: Yo y Woody

“La primera vez me pegué a su coche y el conductor escapó, la segunda vez me metí en su Hotel y ya en el ascensor me echó fuera dando una patada l DVD y a la tercera y última posibilidad le hablé con humildad, amabilidad y tranquilidad...¡¡¡¡ y cogió el DVD!!!! E incluso me dijo: nunca he hecho una cosa como ésta. ¡¡¡¡¡¡Ooooollllleeee!!!!!!.

Vídeo: Trailer “La última posibilidad” por Andy Zierde (duración: 1 minuto)

Gigi, un hombre de mediana edad, sólo, árido de emociones y afligido por sentimientos de culpa, decide suicidarse. Justo en el momento en que se va a tirar al Canal, le llega un mensaje que le invita a darse una última posibilidad.Gigi acepta. A todos la vida nos concede una última oportunidad, pero ¿qué ocurre si fracasa también ésa?

Nèo Susanne Kirchner

Susanne Kirchner

Graz
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